Se ganaron la loteria y el dinero revelo su verdadera cara
Mi amor, mi amor, ¡me gané la lotería! Mi amor, nos ganamos la lotería. No, mi amor, yo me gané la lotería. No, mi amor, en serio, en serio, nos ganamos la lotería. Ver video completo.
No, mi amor, ¿no entiendes? Yo me gané la lotería. ¿O acaso tú me dabas los dos dólares diarios para comprarme mis boletos? No, ¿verdad? Además, hace mucho tiempo quería decirte que ya no quiero estar contigo.
Pero ahora, como soy libre y voy a ser muy rica, te lo puedo decir. Ya no quiero estar más contigo, David. Cristal, ¿de qué estás hablando? Lo que escuchaste.
Bueno, yo solo estaba contigo por los diez dólares que me dabas diarios para comprarme el arroz con huevo. Pero ahora voy a ser muy, muy rica y voy a poder comprar mis zapatos,
ropa de marca y todas mis vanidades. ¿Cuánto fue el dinero que tú ganaste, Cristal? Quinientos mil dólares. Ahora sí, cuando regrese, no te quiero volver a ver. Recoges tus cositas y las de la bebé y chao.
No los quiero volver a ver, ¡nunca! Me gané la lotería. Si supieras que yo también me gané un millón de dólares. Mi amor. Mi amor. Mi amor.
¿Qué te pasa? ¿Por qué tanta emoción? Ni sabes lo que me acaba de pasar. ¿Qué pasó? Mira, me gané la lotería.
¿Qué? No, no puede ser. ¡Son quinientos mil dólares! Sí, sí. Cristal, pero esto es muchísimo dinero.
¿Qué piensas hacer con todo esto? Qué pensamos hacer. Porque este dinero es de los dos. Lo pienso compartir todito contigo, mi amor. ¿Qué?
¿Lo vas a compartir conmigo? ¿Estás segura de eso? Claro que sí, con quién más. Pues con el marido ese tuyo que tienes. Ay, mi amor, ese dinero es para ti y para mí,
de nadie más. ¿Sabes qué? La verdad, yo no te creo. Yo sé que tú todavía sigues viviendo con ese bueno para nada de David ahí en tu casa.
No creo que vayas a compartir todo ese premio conmigo. La verdad, yo no sé, yo… Mi amor, ya le di la orden a David para que se largue de la casa. Es más, si quieres acompáñame para que tú
mismo veas que se fue de la casa. ¿Sí? Vamos, súbete al carro, vamos. Tranquila, mi amor, que papá siempre va a estar para ti. Tú no tienes la culpa de nada.
Hola, vecinito, ¿se encuentra bien? Vecina, ¿cómo está? No, no estoy bien. Cristal se fue y nos abandonó a mí y a mi hija. ¿Qué? Pero…
¿cómo que se fue? ¿Cómo es posible? Si ustedes son una familia. Al parecer, eso a ella no le importó. Cristal se ganó medio millón de dólares y es por eso que nos abandonó.
Pero lo que ella no sabe es de que yo también me gané la lotería y me acabo de ganar un millón de dólares. ¿En serio, vecino? ¡Pero felicidades!
Ay, vecino, usted no debería estar así. Dense cuenta que gracias a eso se dio cuenta la clase de mujer con la que estaba. No, vecina, usted no entiende. Es que Cristal es el amor de mi vida,
es la madre de mi hija. Ella es una figura muy importante en mi vida y en la vida de mi hija. Ay, vecino, yo sé, pero ¿usted cree realmente que una mujer que se va cuando consigue dinero
vale la pena? ¿Usted cree que eso es bueno para su vida? Ya, vecino, mejor entremos porque está haciendo mucho frío. Venga. Vaya, vaya, qué rápido me reemplazaste.
Pensé que te fuiste cuando te pedí que no te quería volver a ver. Estaba terminando de recoger mis cosas. Ya me iba, Cristal. Compadre. Compadre.
Veo que ahora los dos están juntos. Pues sí, pero eso no es asunto tuyo ahora. Así que no pierdas más el tiempo y vete de mi casa. Bueno, de nuestra casa. En serio, no puedo creer cómo en tan poco tiempo me reemplazaste.
Y con mi propio compadre. No, no, no, ahí sí te equivocas. Esto tiene mucho tiempo. Solo que no te lo dije antes, pero ahora tengo toda la libertad de decírtelo.
Pero tú puedes ser feliz con quien tú quieras, aunque nadie va a ocupar mi lugar, está claro. Pero ve y sé feliz. Cristal, ¿no crees que ya fue suficiente? Tú no me dirijas la palabra.
Yo no sé qué futuro te espera al lado de este hombre, pero yo al menos voy a ser muy feliz con el hombre que realmente amo y voy a compartir todo mi dinero con él, porque a él sí lo amo de verdad.
Yo solo espero que seas feliz, Cristal. Y que no te arrepientas de lo que nos estás haciendo a mí y a tu hija. No, no lo haré, ni me importa. Compadre, que no se le olvide que quedé en muy buenas manos.
Ahora sí a disfrutar. Mi amor, mi amor, Francisco. ¿Qué pasa, mi amor? Ay, no encuentro mi identificación. ¿Tú por si acaso no lo has visto?
No, no, mi amor, qué raro que no la encuentres. Es que no lo encuentro y sin eso no puedo retirar el premio. Busqué por todas partes, pero no lo encuentro. ¿Y no será, mi amor, que David se la llevó como que para que tú no retires el premio?
Ay, no sé, yo solo digo. Pero ¿sabes qué? Se me acaba de ocurrir algo. ¿Por qué mejor no me das el boleto a mí y yo como si tengo mi identificación,
voy y canjeo el premio? No, mi amor, tranquilo. Debe estar en alguna parte. Por aquí debe estar. No, no, no, mi a mi amor, escúchame, escúchame.
Tú estás muy cansada y estresada. Lo hago por ti. Mira, dame el boleto, yo voy y retiro el premio. Está aquí. ¿O qué, acaso tú no confías en mí?
No, no, mi amor, no digas eso. Yo sí confío en ti, pero es que no quiero que vayas solito. Amor, te prometo, retiro el premio, vengo y te lo entrego todo a ti, en tus manos. Te lo juro.
Sí, sí, mi amor, tienes toda la razón. Yo confío en ti. ¿Entonces? Eh, yo sé que tú lo vas a hacer solito. ¿Sí? Sí.
Está aquí a la vuelta, además. Listo, amor. Entonces yo retiro el premio y enseguida te lo traigo. Mientras tanto, tú descansa, ¿sí que se te nota algo agotada.
Ay, sí. Ya regreso. Chao, mi amor. Chao. Ay, ¿dónde lo habré dejado? Horas después. No puede ser, Francisco se está demorando mucho.
Ay, no, otra vez buzón de voz. Ya han pasado seis horas. ¿Será que le pasó algo? No, esto me huele muy mal. Me huele muy mal.
Yo mejor lo iré a ver. Señorita, disculpe usted, ¿a dónde va? Vengo a retirar mi premio. Mi novio debe estar adentro. ¿Acaso se refiere al segundo premio de la lotería?
Le comento que hace un momento, hace unas horas, ya vino un señor de buzo café y ya retiró el premio. Y de hecho, en este momento ya debe estar muy lejos. No, no, él me prometió que iba a volver con mi premio. Ese es mi premio.
Debe ser un error. Déjeme Señorita, le estoy diciendo que se retire, si no voy a tener que utilizar la fuerza. Váyase, por favor. Yo confié ciegamente en ese hombre y perdí a mi familia.
Váyase de aquí. Perdí todo por culpa de él. ¿Y ahora qué voy a hacer? Ay, comida. ¿Da-David, eres tú?
¿Cristal? Pero ¿qué te pasó? David, estoy muy arrepentida. Él me dejó, se robó todo mi dinero. Pero te prometo que ya cambié, que yo ahora sí voy a,
a ser feliz con ustedes y voy a cuidar bien de mi niña. Por favor, ¿dónde está mi hija? Cristal, no sabes cuánto me apena escuchar esto. ¿Qué? Pero ya es demasiado tarde para que pidas disculpas. Lo que yo nunca te dije es de que yo
también gané el premio mayor de la lotería. Me gané un millón de dólares. ¿Un millón de dólares? Pero yo no te lo pude decir porque tú decidiste dejarme por Francisco. Así que ya sabemos quién de los dos perdió.
Con permiso. No, no. Espero que te vaya bien. No me dejes, David, por favor, estoy arrepentida, no me dejes. Por favor, David, vuelve.