Lo dejó por pobre sin imaginar lo que el destino le tenia preparado.

Amor, qué bueno que ya saliste. Te traje un detalle. Pero José, ¿qué haces aquí? Ya te he dicho miles de veces que no vengas a verme a la empresa.

Mírate nomás cómo estás vestido. Imagínate si algún compañero te ve conmigo. Qué vergüenza que voy a pasar. Sofía, pero hoy cumplimos dos años de relación. Yo solo quería traerte un detalle.

Mira que hoy es nuestro aniversario. Hasta compré dos entradas al cine. Y también he reservado en un restaurante muy bonito para comer esta noche. Sofía, ¿me puedes explicar quién es este? Ay, tranquilo, Mario.

Él solo es un amigo. ¿Cómo que un amigo? Yo soy su novio. ¿Novio? Ay, por favor.

Mira ese ramo de flores que traes. De seguro lo debes de haber arrancado por ahí en alguna mata de la calle. ¿Y así quieres enamorar a una mujer como Sofía? Deja de soñar, amiguito.

Mira, José, no me busques nunca más. Mejor aléjate de mí, es por tu propio bien. ¿Cómo que me aleje, Sofía? ¿Cómo me vas a terminar así de un día para otro si tenemos dos años de noviazgo?

Amor, yo sé que en este momento no te puedo ofrecer mucho, pero yo estoy estudiando. Confía en mí, pronto me voy a graduar y voy a trabajar en una buena empresa, te lo prometo.

Voy a tener un buen futuro, tú vas a ser mi mujer y te voy a dar de todo. No te va a faltar nada. Ay, José, no me hagas reír. Por más que un don nadie se esfuerce,

nunca va a cambiar de estatus. Nadie va a confiar en ti. ¿Tú piensas que por tener un título alguien te va a poner de gerente en su empresa? Mejor supérame.

Tu billetera no te alcanza para andar con una mujer como yo. A mí me gustan las carteras caras, los celulares de marca, la buena vida y tú no puedes pagarlo, ¿verdad? Entonces, ¿cómo me vas a dar felicidad? Vámonos, amor, no sigamos perdiendo el tiempo aquí.

Anda yendo tú al auto, amor, que le voy a dar un último consejo a José. Toma, José, agarra. Esto es para que te compres algo de comer y compenses lo de las flores baratas que compraste.

Y escucha bien, deja de soñar con mujeres como Sofía. Ellas no están a tu nivel. Búscate a alguien como tú, a una barrendera, una sirvienta. ¿Sabes qué? Mañana puedes pasar por mi casa y te presento a la sirvienta.

Ella sí está a tu nivel. Ya no pierdas el tiempo con Sofía, que ella está conmigo. Yo sí estoy a su nivel. Así te lo digo. Cuídate.

Señor, ¿y usted quién es? ¿A quién está buscando? ¿Por qué está en la puerta de mi habitación? Tranquilo, José. Me presento, mucho gusto.

Yo soy Fernando. Fernando. O sea que usted es el dueño de las empresas Lion. Sí, José, así es. Yo soy el dueño de estas empresas.

¿Y usted qué hace aquí, señor, a esta hora de la noche? Esto es un barrio peligroso, le pueden hacer algo. No, José, a mí no me importa el peligro. Yo vengo a hablar contigo porque tengo que con que confesarte una verdad que se ha ocultado durante años.

Sé que lo que te voy a decir no va a ser fácil de entender ni de creer, pero sé que no me estoy equivocando, porque ahora que te veo de frente, estoy cien por ciento seguro de que tú eres mi hijo.

¿Qué? No, no, no puede ser, señor. Mi padre falleció hace mucho tiempo. Yo nunca lo conocí, pero mi mamá me contó la historia de cómo él nos dejó. Yo no tengo papá.

Tu madre y yo nos quisimos muchísimo, pero mi familia nunca aceptó nuestra relación. Luego, un día tu madre desapareció de mi vida. Nunca más la volví a ver. Traté de buscarla por todos lados, pero no la encontré.

A ver, ¿entonces usted sabía de mi existencia y nunca me buscó? No, no, claro que no. Yo no sabía de tu existencia. Te juro que de haberlo sabido, nunca te hubiese abandonado. No le creo, señor.

Entonces, ¿por qué me viene a buscar ahora? Te estoy diciendo la verdad, José. Créeme. Mira, te presento. Ella es Alejandra, mi asistente personal.

Mucho gusto, José. ¿Y ustedes qué vienen a hacer? ¿Por qué me miran así? ¿Trajiste lo que te pedí, Alejandra? Sí, don Fernando.

Aquí están todos los papeles. Mira, José, quiero que escuches bien lo que te voy a decir. Aquí, en este sobre, hay un regalo para vos. Es ilimitada. Puedes gastarlo en lo que tú quieras.

¿Cómo que ilimitada? ¿Por qué usted me está dando esto? No, señor, yo no puedo ac-aceptarle esto. Yo no quiero nada regalado. Escúchame primero, José.

Yo tengo una sucursal inmensa en esta ciudad y quiero que tú te hagas cargo. Te puedas comprar un buen apartamento para que vivas como lo que realmente eres: un león. No, señor, yo…

Esto tengo que pensarlo. A ver, José, yo no quiero que lo pienses, quiero que lo aceptes. Tú eres mi hijo. No te estoy regalando nada, te estoy dando lo que te pertenece.

Acepta, José, no lo pienses más. Tú eres la persona ideal para ser el nuevo presidente de la empresa más grande de esta ciudad. Yo sé que lo vas a hacer perfecto. Yo creo en ti.

Ay, mi amor, por fin hoy día te van a ascender como presidente de esta empresa. Qué alegre me tiene esa noticia. Seré la novia del presidente. Sí, amor, pero recuerda que hoy llega mi tío y

él es el dueño de todo esto, así que debes comportarte a la altura. Sí, amor, no te preocupes. Todo va a salir muy bien. Pero amor, necesito un favor.

Necesito que le digas a tu tío que si a ti te asciende a presidente, pues a mí que me ponga en tu puesto. Al fin y al cabo, yo soy tu novia y me merezco ser la vicepresidenta.

Sí, amor, tranquila, que mi tío Fernando se lleva muy bien conmigo. Yo sé que va a dejar que tú subas de puesto. Tú tranquila, déjamelo todo a mí, que todo va a salir perfecto. Bueno, amor, entonces más tarde festejamos este triunfo.

Esta es la vida que nos merecemos. Tú de presidente y yo vicepresidenta de esta gran empresa. Esto parece un sueño. ¿Pero tú qué haces aquí? Si quieres saber cuál fue la reacción de

acción de esta mujer interesada y de este hombre cuando se dieron cuenta quién era el verdadero presidente de esta empresa, no te pierdas la impactante parte final.

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