Invitó A Su Hermana Barrendera A La Boda Solo Para humillarla.
Toma barrendera, ahí está la invitación de mi boda. Pero ten claro que solo te invito porque mi mamá me obligó. Pero hermana, aquí dice que tú te casas mañana. Sí, barrendera, mañana es mi boda. Y deja de decirme hermana,
que ya te dije que en esta empresa nadie se puede enterar de que somos familia. Así que trátame con respeto, que yo soy tu jefa. Está bien, Valentina, discúlpame, no te voy a volver a decir hermana,
pero ¿por qué me traes la invitación un día antes? ¿Por qué no me avisaste con más tiempo? Ahora yo no tengo cómo comprarme un buen vestido. Ay, Camila, deja de ser ridícula. Antes agradece que te invité.
Ya te dije que si te invito fue porque mi madre me obligó, porque yo a ti no te tenía en mi lista. Así que espero que no llegues con tus trapos sucios, porque verás que si llegas con tu vestido viejo, te pongo de barrendera en la recepción.
¿Por qué me tratas así, Valentina? ¿Por qué te avergüenzas tanto de mí? Mira que yo me estoy esforzando mucho para salir adelante. Ya me faltan pocos semestres para graduarme de la universidad y conseguir un buen trabajo.
Qué vas a conseguir tú un buen trabajo. Deja de hacerte ilusiones, que tú naciste para ser barrendera. Ese es el trabajo que a ti te luce. Así que ya deja de hacerme perder el tiempo. Y te repito, si no tienes para comprarte un buen vestido,
será mejor que no vayas. No quiero que me hagas pasar vergüenza frente a la alta sociedad. Ay, Dios, ¿por qué será que mi hermana se avergüenza tanto de mí? Camila, ¿qué fue lo que pasó aquí?
¿Por qué dejaste que Valentina te trate de esa manera? Tranquilo, jefe, no se preocupe, que aquí no ha pasado nada. La señorita Valentina solo me estaba dando unas órdenes de limpieza. No me mientas, Camila, que lo acabo de ver todo por las cámaras.
Vi clarito cómo esa mujer te humilló. ¿Por qué permites eso, Camila? ¿Por qué dejas que ella te trate así siendo tu propia hermana? No, jefe, no repita eso. En esta empresa nadie se puede enterar que ella es mi hermana.
Esa fue la condición que ella me puso para que yo pudiera trabajar aquí y pagar mis estudios. ¿Pero de qué hablas, Camila? ¿Cómo que condición? Si tu hermana no tiene derecho de echar a nadie aquí.
Ella es una empleada más de esta empresa. Aquí el único jefe y dueño soy yo. Así que deja de tenerle miedo y dame esa invitación, que la voy a echar a la basura. Tú no tienes por qué ir a esa boda.
No, jefe, yo no puedo hacer eso. Yo a esa boda tengo que ir. ¿Cómo que vas a ir a esa boda, Camila? ¿En qué estás pensando? ¿Qué ganas tú con ir a ese lugar?
Tengo que ir, jefe. Mi mamá me lo pidió llorando. Me rogó que no faltara a esa boda por nada del mundo y yo no puedo defraudar a mi mamá.
No, Camila, esto no es justo. Tú no puedes seguir permitiendo que esa gente te humille solo por los caprichos de tu madre. Tranquilo, jefe, que yo solo iré un rato y me quedaré
en una esquinita para que nadie me vea. Mira, Camila, tú eres la persona más trabajadora y honesta de todo este edificio. Por eso no voy a dejar que llegues a esa fiesta para esconderte, ni para que te vuelvan a humillar de esa manera.
Gracias por preocuparse por mí, jefe, pero ya le dije que yo tengo que ir a esa boda. Sí, Camila, ya entendí que vas a asistir a esa boda, pero no vas a ir con cualquier vestido. Tú esta noche vas a ser la mujer más elegante de esa fiesta.
¿Cómo que la más elegante, señor? Eso no va a ser posible. Yo no tengo dinero para comprarme un vestido nuevo. Tú no te preocupes por eso, Camila. Yo ahora mismo voy a llamar al mejor estilista
de esta ciudad para que te deje irreconocible. No, jefe, yo no le puedo aceptar algo así. Eso es demasiado. Tranquila, Camila, esto no es un gasto, esto es un acto de justicia.
Quiero ver la cara que va a poner tu hermana cuando te vea entrar a esa boda con el vestido más elegante de la ciudad. Entonces, ¿usted también va a ir, jefe? ¿A usted también lo invitó mi hermana?
Sí, Camila, a mí también me invitó, pero yo le había dicho que no iba a poder asistir por reuniones de trabajo. Sin embargo, después de lo que pasó, he cambiado de opinión. Voy a cancelar todos mis pendientes y esta noche asistiré a esa boda,
pero no iré como invitado de ella, iré como tu acompañante. Esta noche entraré contigo del brazo. O sea que usted va a ser mi pareja esta noche. Sí, Camila, si tú me lo permites. Me gustaría acompañarte esta noche.
Quiero ver la cara de tu hermana al verte llegar junto a su jefe. Ay, amiga, no puedo creer que hayas invitado a la barrendera de tu hermana. Esa mujer te va a hacer quedar en ridículo frente a todos. Ay, amiga, tranquila,
que yo dudo mucho que esa barrendera tenga el descaro de aparecerse mañana en mi boda. ¿En serio crees que no va a venir? Yo espero que no se atreva a aparecer, pero si llega a aparecerse con esos harapos,
ya le advertí a la seguridad que le den una escoba y la pongan a trapear afuera, porque yo no voy a dejar que arruine mi gran día. Ay, amiga, la ilusa de tu hermana no sabe lo que le espera esta noche.
Sí, ojalá que por su bien no se aparezca, porque si lo hace, juro que la humillaré frente a todos. Buenas tardes, don Fernando. Llegué lo más rápido posible. Buenas tardes, Jorge.
Te mandé a llamar porque necesito que me dejes a esta mujer como una reina. Quiero que la lleves a la mejor boutique de esta ciudad, le compres el vestido de alta costura más caro que tengan y la dejes irreconocible.
No escatimes en gastos, que el presupuesto no tiene límites. Ay, señor, sus deseos son órdenes. No se preocupe, que a esta mujer la voy a dejar convertida en una verdadera reina de pasarela.
No, señor, no es necesario tanto lujo. Yo no quiero llamar mucho la atención. No, Camila, al contrario. Esta noche quiero que tú seas el centro de todas las miradas en esa fiesta.
Ay, señor, yo tengo miedo de lo que mi hermana diga cuando me vea llegar con usted. Tranquila, Camila. Ya verás que esta noche tu hermana va a
aprender a respetarte de una vez por todas. Así que anda, llévala, Jorge. Tienes poco tiempo, pero confío en tu talento. Tranquilo, señor, usted confíe en mí. Ya verá que esta princesa que me está entregando
se la devolveré convertida en toda una emperatriz. Mira, Camila, este será el vestido que te vas a poner esta noche. No, señor, yo no me puedo poner ese vestido. De seguro debe costar lo que yo gano en un año entero de trabajo.
Ay, Camila, tú por eso no te preocupes, que ya escuchaste al jefe Fernando. Él dijo que los límites no existen. ¿Seguro, señor? ¿Está seguro de que el vestido es el indicado?
Sí, Camila. Y vámonos rápido, que el tiempo corre. Ahorita mismo nos vamos a mi salón de belleza para hacer la magia. Ya verás que todos se van a ir de espaldas cuando entres a esa boda.
¿Qué pasó, Jorge? ¿Ya está lista Camila? Mira que ya tenemos que partir hacia la boda. Sí, señor, Camila ya está lista. Solo lo estábamos esperando a usted para que
sea el primero en ver el resultado. Entonces déjame verla. ¿Dónde está Camila? Tranquilo, señor, que ahorita mismo la va a ver. No lo puedo creer, Dios.
¿En qué te has convertido, Camila? Eres un ángel. El cambio que tuvo la humilde barrendera dejó a su jefe sin aliento. ¿Cuál será la cara que pondrá su hermana cuando vea entrar a Camila del brazo del
hombre más importante de la ciudad?