Engaño a su esposo con su mejor amigo y lo pagó muy caro Parte 2

Parte 2 — El esposo entra al restaurante

Mariana sintió que el corazón se le salía del pecho al ver a Andrés entrar por la puerta del restaurante. Su amante, Daniel, se quedó inmóvil frente a ella, sin saber qué hacer. Ella rápidamente escondió su teléfono y susurró: —No te muevas, quizás no me ha visto. Pero Andrés caminaba directamente hacia su mesa.

—Buenas noches —dijo Andrés con una sonrisa extraña al llegar junto a ellos. Mariana levantó la mirada fingiendo sorpresa y respondió: —¡Amor! ¿Qué haces aquí? Yo pensé que estabas atrapado en el tráfico. Andrés soltó una pequeña risa y contestó: —Precisamente por eso vine.

Mariana tragó saliva mientras Daniel permanecía en silencio. Andrés dejó las llaves sobre la mesa y miró los dos platos servidos, las copas de vino y finalmente la mano de Daniel, que todavía estaba demasiado cerca de la de su esposa. —Qué curioso —dijo Andrés—, para estar atrapada en un trancón, encontraste un restaurante bastante bonito.

—Amor, yo puedo explicarte… —balbuceó Mariana. Andrés levantó una mano y la interrumpió. —No tienes que explicarme nada todavía. Solo quiero hacerte una pregunta. ¿Por qué el hombre que está contigo tiene puesta la misma pulsera que me dijiste que habías perdido?

Mariana quedó completamente pálida. Daniel miró inmediatamente su muñeca y comprendió que había cometido un error. Andrés tomó asiento frente a ellos y dijo con una tranquilidad aterradora: —Ahora sí, quiero escuchar toda la verdad.

—Andrés, por favor, no hagas una escena —suplicó Mariana. Él la miró fijamente y respondió: —¿Una escena? Tú me dijiste que estabas en un trancón, me pediste quinientos para gasolina y yo estaba preocupado por ti. Mientras tanto, estabas aquí cenando con tu amante.

Daniel finalmente habló: —Andrés, esto no es lo que parece. Pero Andrés soltó una amarga carcajada. —¿Ah, no? Entonces explícame por qué tu número aparece guardado en el teléfono de mi esposa como “mi vida”. Mariana cerró los ojos, sabiendo que ya no podía seguir mintiendo.

Pero entonces Daniel se levantó de la mesa y dijo algo que dejó a Mariana completamente aterrada. —Andrés, si quieres saber toda la verdad, deberías preguntarle a tu esposa quién fue realmente la persona que me pidió que me acercara a ella. Andrés frunció el ceño.

—¿Qué acabas de decir? —preguntó Andrés. Daniel miró a Mariana y añadió: —Porque yo no fui quien empezó esta historia. Fue ella quien me buscó primero… pero había algo más detrás de todo esto que tú todavía no sabes.

Sigue leyendo la continuación tocando el botón de abajo 👇

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *